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Sí, creo que esto es el momento de cambio.

martes 12 de marzo de 2013
Sí, creo que esto es el momento de cambio.

Estamos en la época de la información. A veces tenemos la sensación que sea demasiada. Quizás nos parezca demasiada porque la mayoría de noticias son negativas y nos pintan un mundo difícil, cruel cada día más injusto. Son tantos los problemas que la sensación que tengo a veces es de impotencia y confusión.

Sin embargo, en esta niebla tan espesa y confusa se empiezan a notar pequeños relámpagos de luces. Duran poco, van y vuelven pero si nos fijamos notamos que son cada día un poco más y cada día más intensos. Son proyectos, iniciativas, ideas, pequeños cambios de costumbres que van todos hacia la misma dirección: cambiar un modelo que nos está mostrando su cara más cruel y maligna. Algunos lo habían dicho y previsto,  pero la mayoría preferimos seguir viendo la máscara que este modelo se ponía: una mascara sonriente y bondadosa. Intentan decirnos que hay que esperar, que volveremos a ver esta mascara sonriente y que todo volverá como antes, pero es mentira. Aunque suceda, mucha gente ha visto la verdadera cara de este modelo y no volverán a creer en ello.

Por esto creemos que estamos viviendo los primeros momentos de un cambio de rumbo positivo. Adentrándonos en las redes sociales, en internet, en los barrios y en los rincones de las ciudades, vemos crecer iniciativas de todo tipo que miran hacia un cambio de rumbo.  Se trata de grupos de consumo, cooperativas de productores ecológicos, organizaciones ciudadanas para la soberanía alimentaria, empresas sociales, incubadoras de proyectos de economía solidaría y blogs y páginas web que ayudan en la difusión de estas iniciativas.

Son pequeños pasos pero demuestran que mucha gente está despertando. Podemos contribuir a un mundo más justo a través de pequeños gestos de cada día. Por ejemplo,  podemos consumir responsablemente, a través de grupos de consumo comprando directamente a productores ecológicos cercanos; podemos compartir e intercambiar objetos, podemos compartir coches y servicios. En general podemos vivir una vida más sencilla orientada al compartir y no hacia el poseer. Esperamos que este sea solo el comienzo de un proceso que nos lleve hacia un mundo más equilibrado y justo para todo el mundo.